Ritmo de sit-com familiar, personajes-superhéroes, villanos de comics, escenas y texturas de las series clásicas de la TV estadounidense, combinaciones surrealistas. Pero hay algo más por lo que Wandavision desata pasiones. Narra la historia de Wanda: la mamá, la bruja, la superhéroa, la maga que usa sus poderes para que la realidad no le duela tanto.



Advertencia: la siguiente nota contiene spoilers de los capítulos 1 a 8 de la serie Wandavision, de las películas Avengers: Era de Ultron, Avengers: Infinity war y Avengers: Endgame, y de una pila de comics.

 

 

Algunos creían que iba a ser una sitcom liviana, que homenajeaba al género de comedia familiar época por época. Otros, que iba a ser una serie para fans de Marvel, sus 20 películas y cómics. No fue ninguna de las dos cosas. Y fue todo eso a la vez. Wandavision, el tanque inesperado de la plataforma Disney+, combina universos distantes, como hacían los surrealistas: es una serie de comedia con superhéroes y una amalgama de vastos territorios de la cultura pop. Pasa de las bromas livianas a una angustia dramática capaz de hacer llorar. Es que, pese al cruce de sitcoms y superhéroes, en el fondo esta serie se trata de un duelo, de la pérdida irremediable de los seres queridos.

 

Abre la primera escena y estamos en un mundo blanco y negro filmado en el formato de la tele de los años 50, esas de tubo (formato 4:3). Wandavision nos ubica en un mundo seguro: parece una comedia liviana en la que la protagonista (Wanda) es ama de casa y su principal desafío es cocinarle al jefe de su marido, enojón y despedidor como pocos. Dato: ella puede hacer magia y él es un androide (estrictamente, un sintezoide) y deben ocultar sus poderes.

 

 

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A quienes conocemos la historia nos llama la atención que el personaje de Vision (el sintezoide) en la trama de las películas de Marvel ¡estaba muerto!, y acá aparece vivo sin dar ninguna explicación. Pero no es lo único que perturba la atmósfera de esta sit-com familiar. Hacia el final del capítulo la trama vira hacia lo siniestro (en el sentido más freudiano posible): el jefe se ahoga, nadie lo ayuda, su esposa entra a hablar en un loop mientras él agoniza. 

 

De eso se trata Wandavision: es una serie que desestabiliza la mirada y transgrede fronteras de géneros televisivos. Vastos datos de la genealogía de la cultura pop son traídos a escena y despedazados, como el encuentro fortuito entre el paraguas y la máquina de coser. 

 

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Volvamos a la trama: tenemos tres capítulos donde Wanda y Vision, esta pareja de ex Avengers, están viviendo en los suburbios y saltan de época en época (y de un estilo de sitcom al siguiente). Alrededor ocurre algo ominoso, lo que despierta una cantidad de teorías capítulo a capítulo que me recuerdan a las épocas en que Lost desataba una cantidad salvaje de especulaciones.

 

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Los viernes, con cada nuevo episodio, Twitter se cargó de teorías (y spoilers) con el hashtag #Wandavision. ¿Qué está pasando en el pueblo? ¿Wanda crea la realidad alternativa (spoiler: es ella)? ¿Hay otros personajes mágicos involucrados (otro spoiler: los hay)? Luego el guión saltó a contar qué está pasando: un pueblo entero fue tomado de rehén por Wanda, que recreó ahí una vida sin sufrimiento donde sigue viva su pareja, Vision. Afuera, una agencia llamada S.W.O.R.D. intenta detenerla. Al frente hay un agente blanco, varón y mediocre (humm, ¿a quién nos recuerda en Estados Unidos?), Tyler Hayward (Josh Stamberg), que antagoniza con una mujer negra, Mónica Rambeau (Teyonah Parris), que la tiene mucho más clara sobre cómo encarar la situación.

 

El deporte favorito de las y los fans de Marvel fue detectar quién podría ser el enemigo oculto entre los vecinos de Wanda. Como muchos leyeron los comics, se pusieron a buscar a uno en particular, Mefisto.

 

¿Dónde está Mefisto?, ¿cuál de los personajes es?, fue el deporte semana a semana.

 

En este punto, voy a contestar una pregunta que muchos y muchas se hacen: ¿hace falta haberse leído todos los comics y visto todas las películas y las sitcoms para ver Wandavision? La respuesta es no. De hecho, la plataforma Disney+ se anticipó y creó una serie de cortos llamada Legendas, donde con ver el de Wanda y el de Vision (duran 8 minutos cada uno) ya estás a punto para darle play; su atractivo reside en otro lugar.

 

La serie es un Aleph de referencias pop. Trae elementos de todas las sitcoms habidas y por haber y los cruza con el mundo de los superhéroes de Marvel. Quizás esta intertextualidad densa sea una tendencia en las nuevas propuestas: pasó en la segunda temporada de The Mandalorian (también de la misma plataforma), que trajoreferencias de películas y hasta de videojuegos de Star Wars (ninguna, por suerte, se acerca a Ready Player One, de Steven Spielberg , con una referencia pop por nanosegundo).  

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Pero la clave, para mí, no está en el despliegue de intertextos sino en qué se hace con ellos. Es verdad que siempre se puede optar por la vía de la nostalgia (y quienes crecimos en los ochentas sabemos lo que nos hacen sentir Stranger things y Super8). 

 

Las referencias se cruzan con un mecanismo de cajas chinas o de puestas en abismo (uno de los capítulos se llama literalmente “romper la cuarta pared”), donde los que están afuera de esta realidad paralela que creó ella (en especial dos agentes de SWORD que miran la sitcom) se hacen las mismas preguntas que los televidentes. Esto, por no mencionar que el formato de los años 50 va cambiando a medida que avanza la serie, que en el segundo capítulo llega el color junto con la noticia de que Vision y Wanda serán padres. Pero vayamos por partes. 

 

Intertexto 1: las sitcom

 

La serie recrea el clima y la estética de las sitcoms de cada época. Los primeros capítulos remedan al Show de Dick Van Dicke, Yo amo a Lucy, Mi bella genio y sobre todo Hechizada. Este último homenaje es central, ya que la protagonista tiene que ocultar lo que la hace diferente, y es una metáfora de las otredades de género, diversidad, interraciales. En Wandavision vemos muchas más personas negras que en las sitcoms de la época que recupera. La lógica patriarcal de esas series está tomada con ironía (el médico le dice a Wanda: “Tu bebé es como una fruta. ¡No le tengas miedo!”). Ejemplo: en esas series había una regla (el Código Hayes) que obligaba a los matrimonios a tener camas separadas para que no hubiera ninguna implicación de sexo. La “cita” de esa regla ocurre en el capítulo donde Wanda, con sus poderes, junta las camas.

 

 

 

Luego vienen otras sitcoms como Brady Bunch, Family Ties o Full House, con Pietro, el hermano muerto de Wanda volviendo como el tío Jesse. (Un mensaje meta: Full House es la serie donde las hermanas de la actriz principal de Wandavision, Elizabeth Olsen, se hicieron famosas.) Pero en este capítulo también se quiebran las reglas de las sitcoms -como dice Wanda: “Nada malo puede pasar. No es ese tipo de show”- cuando se da una agria discusión de pareja que atraviesa los títulos del final y los termina tirando abajo. 

 

De allí, la serie salta a sitcoms de los 90 como Malcolm in the Middle o Modern family, con miradas más cínicas que oscilan de la risa a lo siniestro.

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Intertexto 2: el MCU

 

En el capítulo 8 llega la explicación psicológica de lo que ocurre: durante toda su vida Wanda se refugió en las sitcoms porque le recuerdan la época en la que tuvo una familia. Es decir, antes de matar a todas las personas a las que quería.

 

Y aquí va un rápido resumen de la vida de Wanda en el Universo Cinematográfico Marvel (MCU). Creció en un país que fue bombardeado por Estados Unidos; como resultado de ese ataque murieron sus padres, frente a ella. Se unió a una organización terrorista junto con su hermano Pietro, y adquirió superpoderes. Luego cambió de bando y ayudó a los Avengers, pero tuvo que ver morir a su hermano a manos del villano Ultron. Se enamoró de Vision, pero tuvo que matarlo para impedir el fin del mundo (Thanos lo revivió ante los ojos de ella solo para matarlo de nuevo). Hay distintas bases para el trauma que experimenta Wanda, que usa sus poderes para crear una realidad paralela dentro de ese pueblo. Porque Wanda tiene el poder de cambiar la realidad a su voluntad. En los comics de Marvel, de hecho, ya lo hizo varias veces. Revivió a su hermano Pietro, tal como lo hace aquí, y con un temita de copyright entre Fox (X Men) y Marvel (Avengers) que sería tema para otra nota. Porque lo importante es que la aparición del segundo Pietro abre camino al multiverso: la posibilidad de que hayan distintas realidades una al lado de la otra. De hecho, la próxima película de Doctor Strange –en la que Wanda jugará un papel- se llama precisamente Dr Strange y el Multiverso de la Locura.

 

Intertexto 3: los comics

 

Bueno, y está lo que ocurrió en los cómics. Allí Wanda creó a sus hijos mellizos usando fragmentos del alma de Mefisto (y luego éste mató a su prole y la reabsorbió). Otra bruja, Agatha Harkness (que aparece en la serie), le borró la memoria a la protagonista para que olvidara sus partos. 

 

Luego Vision fue desmantelado y vuelto a armar en una versión blanca (que también aparece en la serie) y la relación con Wanda llegó a su fin. Todo esto ocurrió en una saga de Avengers: Costa oeste. Los mellizos habían nacido en una saga de los ochenta llamada Vision & The Scarlet Witch (1985, 86), donde los dos superhéroes intentan tener una vida familiar. Más interesante que esa es el comic The vision (2015), de Tom King, Gabriel Hernandez Walta, y Michael Walsh, donde Vision intenta vivir una vida normal con una familia de androides y todo termina en tragedia shakespereana.

 

Pero la Wanda destruye-universos aparece en otra saga de comics: en Avengers disassembled (2004), de Brian Michael Bendis y David Finch, Wanda descubre que perdió a sus dos hijos, mata a Agatha Harkness y a parte de los Avengers, que tienen que pelear para detenerla. Finalmente, Wanda queda recluida en custodia de Magneto (que en las historietas era su padre).

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Su verdadero poder lo vemos en House of M (2005), de Brian Michael Bendis y Oliver Coipel. Comienza con ella cambiando la realidad y reviviendo a sus hijos para ser interrumpida por los poderes mentales del profesor Charles Xavier, que le grita: “¡Volvé a poner la realidad en su lugar!”. Mientras tanto los X-men y los Avengers discuten qué hacer con Wanda: la solución que se propone es matarla, porque es una amenaza para toda la realidad. Wanda antes de eso cambia el universo y crea un mundo donde todos son felices y los mutantes dominan la tierra. Todo termina mal y Wanda, golpeada por los traumas y las pérdidas, pronuncia una frase famosa en el mundo de los comics: “No más mutantes”. Elimina al 90 por ciento de los mutantes del mundo (pasan a ser personas normales) en lo que es considerado un genocidio: elimina una especie entera. 

 

La saga termina en Avengers: Children’s crussade (2010), de Allan Heinberg and Jim Cheung, protagonizada por los hijos de Wanda, cuyas almas aterrizaron en dos adolescentes que tienen poderes. Buscan a su madre, la encuentran y ella se redime (o algo así).

 

Un último comic que vale la pena es Scarlet Witch (de 2015), con excelentes dibujos de Vanesa Del Rey, Marco Rudy, Chris Visions, y Steve Dillo y con guión de James Robinson. Hay una referencia que quienes hayan visto los últimos capítulos entenderán: “Usualmente se refieren a lo que hago como magia caótica. Pero tiene poco de caótico. Se relaciona con la tierra y con ser mujer. Y es temida por los hombres”.

 

 

El duelo

 

“Soledad: no tener nadie en casa a quien poder decir: regreso a tal hora o a quien poder hablar por teléfono para decir: ya regresé” (Roland Barthes, Diario de duelo)

 

“¿Qué es el duelo sino el amor que persiste?” (Vision, capítulo 8)

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Wanda es mujer, gitana, bruja. Sufrió la persecución de esas alteridades. Perdió a sus seres queridos. Como analizaron distintas críticas feministas, se le negó la posibilidad de expresarlo en Endgame, donde casi vence a Thanos pero la sacaron de escena para que los varones blancos se conviertan en los salvadores del día. Esta es la primera vez que puede contar su historia, desarrollarse. 

 

Hay una escena sobre el capítulo 8 cuando ella llega al pueblo sobre el que terminará tomando control y descubre que Vision compró un terreno “para que envejezcan juntos”. Todas las ausencias, todas las pérdidas caen sobre ella y hay que destacar cómo Olsen logra una versatilidad que le permite pasar de la comedia al drama, de la risa fácil a la angustia total.


Ella se desploma llorando sobre el terreno, y te rompe el corazón como ninguna serie de superhéroes lo hizo antes. Porque Wandavision no se parece a ninguna serie que haya visto antes. De hecho, dudo que vaya a existir alguna vez algo igual.

 

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