El estallido social en Colombia frenó el proyecto de reforma tributaria. “Hay protestas porque hay muchaaaa broncaaaa”, escribe Omar Rincón sobre esta “victoria de los jóvenes, las mujeres, los indígenas, los afros, los indignados” que costó al menos 20 muertos. La masividad del reclamo es consecuencia del hartazgo social por la gestión de la pandemia y las políticas económicas. “Demasiado dolor y sangre para tan poco logro: que el presidente Duque escuche a su pueblo.” Tutorial para entender la coyuntura en 10 pasos.



Fotos: Cerosetenta*

 

EL HECHO 1: En Colombia hay rabia social. Y los políticos, los medios y los dueños del país son, como dice la canción de Shakira, brutos, ciegos, sordomudos,  torpes, trastes, testarudos. Al pueblo en todas las clases y culturas se nos “acabaron los argumentos y las metodologías” cada vez que el presidente Iván Duque “aparece con su anatomía” porque “se alimenta de pretextos y le faltan pantalones”. Eso nos ha convertido en movilizados/marchantes/protestantes. Marchamos como en un carnaval y hacemos de la democracia una fiesta. Una fiesta contra la que policía y gobierno se quieren tirar.

 

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EL HECHO 2: El acuerdo de paz firmado en 2016 liberó la protesta social. Antes, salir a la calle y protestar era de guerrillero. Ahora es de ciudadanos. La paz libera a la ciudadanía.

 

EL HECHO 3: Hay nuevos actores sociales en la movilización. Y no son de izquierda ni de los sindicatos. Hoy también protestan los jóvenes, las mujeres, las nuevas sexualidades, los indígenas, los afros.

 

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EL HECHO 4: Todo comenzó con el paro agrario de 2013, durante el gobierno de Juan Manuel Santos, y se consolidó en el 2019 cuando esa demanda se volvió un hecho político diverso y multi-causa. Marchar y protestar es un aprendizaje. Chile, por ejemplo, despertó en el 2010 y fue en el 2019 cuando se consolidó.

 

EL HECHO 5: La represión y la  violencia policial han aumentado tanto que  se han convertido (irónicamente) en el símbolo de las marchas. Las fuerzas de seguridad son cada vez más violentas, hay cada vez más represores. Este es el símbolo principal contra el que se marcha; el rechazo a la violencia es lo que también nos une.

 

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EL HECHO 6: El status quo (medios, empresarios, políticos, gobierno, academia) no se mueve: 

 

-El gobierno de Duque dice que va a hacer y no hace nada. Sólo se muestra abierto al diálogo como estrategia.

 

-Los legisladores no hacen nada, usan politiqueramente las causas pero no hacen nada. A los políticos no les interesa el bien común o colectivo porque eso iría en contra de sus intereses clientelares.

 

-Los empresarios y los ricos no quieren poner el cuerpo. Los líderes de bancos, de industrias mineras o de gaseosas, por ejemplo, no quieren quitar los costos interbancarios (son los más altos del mundo) ni pagar más impuestos. La defensa del medio ambiente se queda en una retórica boba (el Acuerdo de Escazú nunca fue aprobado).

 

-La solución que brindan inculye: a) militarizar, b) crear más impuestos para “los legales”, los de la clase media que tenemos todo legal, c) autorizar más excepciones tributarias para los ricos.

 

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EL HECHO 7: El relato oficial dice que Colombia es muy feliz: el gobierno Duque, el establishment y los medios han estado unidos durante la pandemia. Los ciudadanos hemos obedecido. El autoritarismo gobierna por decreto, por televisión y por militarización. Este autoritarismo ha crecido desde el presidente para abajo. Por eso, Duque ha gobernado por decreto y abrazado al virus (“¿Qué haría sin ti?”, dice un meme con una caricatura del presidente  abrazado al holograma del covid). Los medios, los empresarios y los del gobierno andan felices aunque lo han hecho mal: contamos 500 víctimas diarias por la pandemia, hay escasez de vacunas, se politiza cada dosis. En Colombia hay 10 mil muertos más que en Argentina, y ambos países tienen la misma población. En Argentina la pandemia genera un debate tenaz. Aquí, en cambio, todo es felicidad. En el mientras tanto, el gobierno ignora que, en promedio, hay una masacre por día, hay un líder social asesinado por día. Esta protesta ya cuenta más de 20 víctimas. El abuelito Uribe es noticia por un tuit en el que invitaba a los militares a usar las armas contras los marchantes. Los medios siguen a “los violentos” (que no es la policía), llaman a los marchantes “la turba” y usan un discurso militarista. El relato oficial es “japi”. Japi de racismos, de clasismos, de machismos y de xenofobias. Medios, empresarios y políticos encerrados en su cuarentena.

 

HECHO 8: La reforma tributaria fue el punto que juntó todo el malestar porque fue contra la clase media y a favor de los empresarios.  Además, insultantemente a esa reforma se llama “solidaria”.

 

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HECHO 9: La curva de contagios por Covid estaba en su pico; igual la gente salió masivamente a marchar. La bronca es insostenible. Hay protestas sociales porque hay muchaaaa broncaaaa… Porque todo está mal. Pero fue tal la protesta que el gobierno se vio obligado a retirar el proyecto de la reforma tributaria. Es una victoria de los ciudadanos, de los jóvenes, de las mujeres, de los indígenas, de los afros, de los indignados; la victoria de las marchas tiene un costo de al menos 20 muertos y miles de heridos. Demasiado dolor, daño y sangre para tan poco logro: que el gobierno oyera al pueblo.

 

HECHO 10: Triste o paradójicamente esta es la Colombia de siempre. El statuo quo no se mueve, japy matrimonio media & politics. Todo es difícil aquí: la clase política y mediática no quieren cambiar nada y la gente se llena de bronca. Y a quien proteste se lo acusa “de izquierda” y de querer desestabilizar el sistema bello de Colombia feliz. La pobreza no para de aumentar y dicen que es por la pandemia (¡No es cierto! Ya éramos el país más desigual de América Latina después de Haití). Y a esperar la próxima reforma financiera. Nada cambia, todo sigue igual. Menos la bronca social y la movilización ciudadana.

 

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NOS QUEDA POR RESOLVER:

 

Señores medios y periodistas y gobierno y policía y académicos y líderes:

 

¿Quiénes son los violentos? 

 

¿Quién es la turba?

 

¿Cuál es el (o los) símbolo(s) de la protesta social?  (¿Esos “robocops” de los Escuadrones Móviles Antidisturbios de la Policía Nacional (ESMAD)? ¿La policía y su violencia?)

 

¿Cuáles son los actores que mueven  (mujeres, jóvenes, nuevas sexualidades, indígenas, afros)?

 

¿Cuáles son las causas que movilizan  (feminismos, medio ambiente, paz)?

 

¿Cuál es la novedad?

 

¿Cómo articular un cambio entre la velocidad que piden la calle y las redes y la pachorra del gobierno y legisladores? (¡Se quieren gestos y actos ya!)

 

¿Podrán los medios y el periodismo cambiar la narrativa de las protestas, dejar de cubrir a los militares violentos y narrar los conflictos que viven los ciudadanos y las causas sociales?

 

¿Y Cali?  Cali es la reunión de todos los males (olvidos y cinismos): cosa de negros e indios; es el Cauca, Nariño, el Pacífico; o sea, el país que no importa, que está olvidado y en manos de terratenientes y delincuentes. 

 

 

 

*Imágenes de la jornada de protestas del 28A en cuatro ciudades del país. Fueron tomadas en Medellín por Matheo Agudelo Bolívar; en Popayán por Tatiana Camargo; en Bogotá por María Fernanda Fitzgerald y Alejandro Gómez Dugand y en Cali por Cindy Muñoz.


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