En Catamarca la actividad minera lleva siglos. Pero desde hace décadas, los proyectos a gran escala desatan tensiones entre la comunidad de Andalgalá, su municipio, el Estado provincial y la empresa. La Red de Académicos por el Desarrollo de una Minería Sustentable actualiza la información sobre los principales temas que generan resistencias -como la calidad del agua, del aire, del ambiente, las disputas judiciales y las oportunidades laborales regionales-. Por qué abrir el diálogo para construir consensos y proyectos sostenibles: se trata del cobre, un metal esencial para la transición energética mundial.



La Red de Académicos por el Desarrollo de una Minería Sustentable es un grupo interdisciplinario integrado por profesionales vinculados con instituciones académicas universitarias y de formación superior. Defendemos la actividad minera en el marco del cuidado del ambiente y a través del conocimiento científico tecnológico, la experiencia y la formación profesional de sus integrantes respetando la diversidad de opiniones relacionadas con esta actividad. Nuestra organización surge con el objetivo de impulsar las buenas prácticas mineras y ser una alternativa para un sector de la sociedad que demanda mayor objetividad acerca de los mitos que envuelven a la actividad. Precisamente esas ficciones pueden tener su origen en el desconocimiento, la información parcialmente fragmentada y en especial las percepciones que se tiene sobre las mismas, carentes de evidencia científica y mucho menos de propuestas o diagnósticos surgidos de la experiencia real y concreta en proyectos mineros. Con el fin de enriquecer el debate y fortalecer la pluralidad de voces, consideramos muy importante aclarar numerosas afirmaciones que no tienen sustento académico ni fáctico. Esperamos que este artículo sume al proceso de debate interno de los investigadores y en especial de las comunidades quienes, en definitiva, reciben apreciaciones y las transforman inmediatamente en mitos que se arraigan en la percepción sobre la minería en su conjunto.      

 

La actividad minera en Catamarca

 

Catamarca es un territorio donde la actividad minera se desarrolla desde hace siglos, incluyendo los inicios de la producción de Rodocrosita (piedra semipreciosa orgullo de la provincia y del país) hasta el comienzo de la minería a gran escala con la puesta en marcha del yacimiento Bajo de la Alumbrera (Cu-Au-Mo) en 1997 hasta su cierre en 2018. Ubicada en el Departamento de Belén, al noroeste de la provincia, La Alumbrera fue una yacimiento cuyas primeras actividades exploratorias se remontan a 1940 por parte del destacado investigador Abel Peirano quien legó sus derechos a la Universidad Nacional de Tucumán. Toda la operación de esta mina se realizó a través de una sociedad entre empresas de capitales privados y la estatal Yacimientos Mineros Agua de Dionisio​ (YMAD). El mineral era extraído y procesado en las instalaciones de YMAD y bombeado como un concentrado enriquecido en cobre a través de un mineraloducto de más de 200 km de extensión, hasta la planta de filtros que la empresa posee en la Provincia de Tucumán, donde se deshidrataba y despachaba a granel a través de ferrocarril hasta una terminal portuaria en la Provincia de Santa Fe. 

 

En este vasto historial exploratorio del distrito se descubrió además el yacimiento vetiforme de plata, oro y manganeso de Farallón Negro (íntegramente procesado por YMAD); otras manifestaciones relacionadas con estos estudios geológicos-mineros son Cerro Atajo, Agua Rica (originalmente denominada Mi Vida) y Filo Colorado. 

 

Cada uno de ellos tiene una historia particular y grados de avances diferentes; Agua Rica (un pórfiro similar, pero no idéntico al de La Alumbrera) es sin dudas el proyecto que mayor cantidad de inversiones recibió y el que cuenta con mayor grado de conocimiento, lo cual lo ubica como una opción muy importante para la producción de cobre en Argentina, especialmente en momentos en el cual el país no cuenta con producción de ese metal esencial para la transición energética mundial.

 

El devenir de los acontecimientos desde 2008 a la fecha ha tensionado las relaciones entre la comunidad de Andalgalá, la Municipalidad, el Estado provincial y la Empresa. Como consecuencia de todo esto, aún continúan vigentes medidas judiciales en diferentes instancias lo cual ha llegado a un punto muy alto de conflicto en abril de 2021 con la quema de las oficinas de Agua Rica en Andalgalá y la detención de algunos manifestantes. 

 

Por otra parte, y dado que el proyecto original fue dado de baja por la empresa, se diseñó y a la fecha se encuentra en la etapa de elaboración del Estudio de Impacto Ambiental para la nueva versión de yacimiento denominado MARA; desde abril Agua Rica inició una serie de perforaciones adicionales previstas y autorizadas por la autoridad de aplicación de la provincia, como parte de la etapa de exploración avanzada (no de explotación).

 

MARA, por su parte, ha llegado a un acuerdo con la UTE (Unión Transitoria de Empresas) integrada por YMAD y La Alumbrera a fin de procesar el material en la planta existente; este concepto en sí mismo ya constituye un cambio significativo en el impacto inicial del proyecto original; por otra parte, se optimizan los recursos y se reduce considerablemente la huella ambiental al reutilizar un sitio ya impactado.

 

Respecto de las acciones judiciales que se fueron sucediendo en Catamarca en los últimos años, es importante remarcar que no existe prohibición alguna de la minería en la provincia. Todas las operaciones de La Alumbrera, incluido su mineraloducto, cuentan con los permisos ambientales necesarios, aprobados por todas las autoridades catamarqueñas (y tucumanas, ya que el mineraloducto llega hasta Tucumán, donde se da el procesamiento final antes de su exportación) a partir de los respectivos Estudios de Impacto Ambiental. 

 

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La Alumbrera y su relación con la salud

 

Uno de los puntos que son habituales leer o escuchar en fuentes diversas es la incidencia negativa que tiene la minería sobre la salud humana. Precisamente, un estudio presentado al Ministerio de Salud de la Provincia y ampliamente difundido en toda la comunidad médica es el realizado en el año 2010 por la Fundación del Centro de Estudios Infectológicos (FUNCEI) concluyó que la incidencia de cáncer y demás afecciones en la zona de Catamarca y específicamente en Andalgalá, no muestra diferencias con el resto del país.

 

Es muy importante considerar este estudio llevado a cabo por especialistas independientes para llevar tranquilidad a la comunidad, ya que hasta ahora la idea que su salud puede ser afectada de manera importante genera un impacto muy fuerte y encuentra fácil adhesión frente al temor y esa latente posibilidad. En esta línea es que se han publicado presuntos daños a la salud ocasionados por la actividad minera. Los mismos se basan en una investigación que habría efectuado un grupo de médicos andalgalenses y mencionan que “El cáncer de hueso es tres veces más alto. La incidencia de Esclerosis Múltiple, 500% más alta. Los casos de cáncer son 800% más frecuentes. Las respiratorias en niños son superiores al 300%”. El supuesto estudio médico al que se alude jamás fue publicado, ni reproducido en ningún foro de la comunidad médica. Los hipotéticos resultados de dicho informe contradicen al Sistema de Vigilancia Epidemiológica y reporte del Cáncer que elabora el Ministerio de Salud de la Nación, y que sitúa a Catamarca entre las provincias de menor incidencia de esta enfermedad, ocupando el penúltimo lugar en mortalidad masculina por cáncer, y el antepenúltimo lugar para mujeres. 

 

La calidad de las aguas 

 

Relacionado con la calidad del agua, existen afirmaciones que la misma no es apta para el consumo humano, o que directamente es nociva para la salud al contener metales como el Cobre, Plomo y Cromo en cinco ríos de Andalgalá. Al respecto es necesario aclarar que la presencia de ciertos metales en los ríos de la zona no se vincula a la actividad minera, sino que se asocia con la mineralización natural largamente investigada mucho antes de la existencia de Alumbrera. Es justamente esa mineralización natural la que justifica la existencia de una mina aprovechable productivamente, no sólo en Catamarca, sino en muchas regiones montañosas de todo el mundo. La aptitud de la vida acuática no depende de los valores de una tabla que no refleja la variabilidad ambiental de nuestro país, sino de miles de años en los que las especies de un ecosistema co-evolucionaron con las condiciones físicas de su hábitat.

 

Incluso, un estudio del CONICET realizado por Do Campo, Margarita (2016) confirma que los niveles de metales presentes en las aguas de la zona no excedan los límites de aptitud para consumo y no generan daños a la salud.

 

Respecto al manganeso, se indica que: “en valores que exceden los máximos permitidos para agua de consumo humano del código alimentario argentino”. El mismo es de origen natural y su oxidación es lo que otorga el color rosado a la rodocrosita, piedra nacional que se produce en una mina de Andalgalá, y que da empleo a cientos de artesanos locales.

 

Existen aún más evidencias acerca de la calidad de las aguas en la zona, y parten de una pericia judicial efectuada en el año 2018 con apoyo del Instituto Nacional del Agua, a raíz de una denuncia efectuada por un grupo de vecinos de Andalgalá (Juzgado Federal de Catamarca EXPTE. N° 600113/2010). En su informe, el INA reportó que “en general no se evidencian tendencias claras que indiquen un aumento de las concentraciones de los parámetros de calidad de agua en las distintas estaciones de muestreo en función del tiempo”.

 

Datos extemporáneos de un proyecto que ya no existe

 

Quienes se oponen al proyecto, dicen que “Agua Rica planea usar dos ríos que son fuente para el consumo humano y la agricultura”, basados en un Estudio de Impacto Ambiental, elaborado en base a un proyecto que, como todos en Andalgalá saben, ya no existe. Fue reemplazado por el Proyecto MARA, en virtud del cual el mineral del yacimiento Agua Rica se extraerá sin uso alguno de agua, pues se transportará al Departamento de Belén, en donde será procesado usando la infraestructura existente en la mina Alumbrera, con los mismos procesos que ya han demostrado ser seguros para la comunidad. 

 

Nada hace pensar que el agua potable faltará en Andalgalá, al menos no por la actividad minera, y sostener lo contrario es desconocer los procesos de producción que allí se llevarán a cabo, realizando más bien especulaciones sobre bases inconsistentes. El aprovechamiento de la planta existente, con la integración de ambas obras, Alumbrera y Agua Rica, es absolutamente positivo desde el punto de vista ambiental y deseable desde la sustentabilidad propia de la actividad, conservando fuentes de trabajo calificadas en la provincia y el desarrollo económico de cientos de PyMEs que proveen a la actividad. El empleo del agua en Alumbrera es sólo del 0,91% de lo consumido por el agro, y es equivalente al consumo de sólo 2.200 hectáreas de producción olivar, aunque Alumbrera supo generar casi el triple de puestos de trabajo. 

 

El Proyecto MARA y los glaciares del Aconquija

 

La utilización de equívocos para impugnar el proyecto llega hasta el absurdo de aseverar que las minas se encuentran en una zona periglacial, algo que estaría prohibido. Empero, ni la mina Alumbrera, ni el yacimiento Agua Rica se encuentran ubicadas en ambiente periglacial. De acuerdo con lo manifestado por el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) en el Informe de resultados del Inventario Nacional de Glaciares para la Subcuenca del Río Andalgalá, las geoformas periglaciales están constituidas por los glaciares de escombro, que efectivamente resultan ser reservas hídricas a proteger. El yacimiento Agua Rica se encuentra a 2 km aguas debajo de la base del glaciar más cercano, un glaciar de escombro que, por su ubicación, de ninguna manera puede verse afectado por la operación de minado. En cuanto a Alumbrera, que es donde se procesará el mineral, se encuentra situada a 27 km de distancia de dicho glaciar, y en una cuenca hídrica distinta.

 

La calidad del aire

 

Cuando se maneja información errónea, y esa información se brinda a los ciudadanos, lo único que genera es miedo innecesario, sobre todo en lo que atañe a los riesgos ambientales. Uno de estos temores es la contaminación del aire, que quienes sostienen la tesis de que las minas harían irrespirable el aire de estos pueblos nada dicen acerca de las ocho estaciones de monitoreo de calidad de aires existentes en la zona ni de sus resultados, lo que es por demás llamativo. Año tras año, las mediciones del aire arrojan que los valores de partículas en suspenso muy por debajo de los niveles establecidos por la normativa (150 ug/m3). Incluso se encuentran por debajo de esos niveles en la propia mina, en donde cualquier tipo de afectación en la calidad de aire sería inmediatamente detectado en virtud de las medidas de protección establecidas para los trabajadores de la industria minera. Todos estos monitoreos son controlados por la autoridad provincial.

 

Rumbo a la sustentabilidad en la actividad minera

 

Vivimos en un mundo complejo, en el que las buenas intenciones suelen cruzarse con agendas particulares, y en el que las apariencias y el afán por lograr aceptación inducen comportamientos y posturas que muchas veces logran objetivos contrarios a los que se proponen. En esta lógica signada por el marketing, conceptos como “ecológico” o “defensa del ambiente” se enarbolan para conseguir más ventas, más votos o, simplemente, más likes. Estas campañas suelen tomar una alta exposición mediática en muy poco tiempo, concentrando todo el foco de atención para luego pasar al olvido sin encontrar alternativas superadoras en el camino. Lo que muchas veces estas campañas esconden es que, bajo el loable interés de proteger el ambiente, se condena a ciertas comunidades y regiones a perpetuarse en un estado de pobreza y carencia de bienestar. Esta falta de oportunidades es la que expulsa al desarraigo a miles de personas. Evidencia de ello es lo ocurrido en el último siglo, caracterizado por migraciones internas en las que millones de argentinas y argentinos se radicaron en barrios populares de los grandes aglomerados urbanos, con muy malas condiciones de salud, hábitat y ambiente (incluso peores a las de sus lugares de origen). 

 

La sostenibilidad no es una condición que se presente en términos absolutos como algo que sólo pueda estar presente o ausente, sino que se manifiesta en diferentes grados, vinculados a la medida en la que una actividad contribuye a la satisfacción de necesidades presentes sin comprometer a las generaciones futuras.

 

El potencial de la minería fue incluso reconocido por la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, cuando en su cuarto período de sesiones aprobó la Resolución UNEA/EA.4/Res.19 sobre gobernanza de los recursos minerales. Dicha resolución reconoce la importante contribución de la minería al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la dependencia que las tecnologías limpias con bajas emisiones de carbono tienen respecto de la extracción de metales y minerales.

 

Sin minería no hay computadoras, ni celulares, ni automóviles, ni electricidad, ni gas. Sin minería no hay agricultura, ni turismo, ni educación, ni salud, ni producción científica, ni energías renovables. Y sin minería no hay desarrollo para pueblos que han sido históricamente postergados y requieren de propuestas sostenibles ambientalmente, responsables socialmente y que traiga bienestar. Por lo tanto, la alternativa de prohibir y cerrar el diálogo causa los peores escenarios sociales y ambientales que podamos imaginar. Necesitamos espacios de encuentros, participativos y honestos entre todos los actores, que permitan construir consensos y proyectos sostenibles. 

 

Existe una gran cantidad de elementos técnicos y científicos a considerar en el debate sobre la minería, pero antes de todos estos saberes sobresale una discusión de carácter moral. Como toda actividad productiva, tales como turismo, agricultura o petróleo, la minería debe gestionar riesgos. No obstante, lejos de los trágicos relatos, la minería moderna es una de las pocas actividades que se efectúan con altos estándares de calidad, reducen considerablemente riesgos ambientales y sociales. 

 

La humanidad tiene un sueño al 2030: lograr el desarrollo sostenible, mediante el equilibrio en la triada sociedad, ambiente y economía.  Fomentar la prohibición de actividades mediante falacias y distorsión de datos atenta contra el bienestar de nuestros pueblos y especialmente de aquellas zonas que han sido relegadas históricamente y hoy tienen una esperanza de bienestar de la mano de la nueva minería.

 

 

Marita Ahumada, Geóloga de la Provincia de Mendoza

Roberto Lencinas, Geólogo de la Provincia de Tucumán

Natalia Casadidio, Socióloga de la Provincia de Salta

Maximiliano Peluso, Antropólogo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires 

Rinaldo Herrera, Ingeniero de Minas de la Provincia de Catamarca

Red de Académicos por el Desarrollo de una Minería Sustentable

 


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