Los miembros del Opus Dei son laicos que viven bajo compromisos de castidad, pobreza y obediencia dentro de una institución que no sólo no es pobre sino que acumula propiedades y fortuna. ¿Cómo lo hace si dice que no posee bienes por sí misma? En cada uno de los 68 países en los que funciona, tiene una red de asociaciones civiles que manejan instituciones educativas, clubes y residencias universitarias que se sostienen con cuotas, donaciones privadas, fondos públicos e internacionales. Y con las herencias de sus miembros célibes, que al ingresar tienen que firmar un testamento en favor de su “nueva familia”. Esta estructura es similar en muchas organizaciones religiosas pero hay dos denuncias judiciales en curso en Sudamérica, una en Argentina y otra en Uruguay, que cuestionan que personas que no fueron miembros de “la Obra” fundada por el español y santo de la Iglesia Católica Josémaría Escrivá de Balaguer, terminaron donando sus fortunas a esta organización de manera inexplicable.

 

Leé la investigación completa acá.

 

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